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Arreglo del Bouvier de Flandes

Arreglo del Bouvier de Flandes

Arreglo del Bouvier de Flandes

El Bouvier de Flandes es un perro que, tanto física como estéticamente, se caracteriza por su rusticidad.

Por este motivo, a la hora de su arreglo no debemos perder de vista esta cualidad tan notable: hemos de tener presente en todo momento que nos encontramos frente a una gran raza cuyo principal rasgo se encuentra, repito, en su carácter rústico. El arreglo de estos perros tan extraordinarios no es en absoluto trabajoso ni difícil, siempre que se tengan en cuenta las indicaciones que a continuación comentaré.

En primer lugar, debemos pensar en las características de la zona en la que viva el ejemplar: en el norte de la Península las temperaturas son más bajas y el tiempo es más húmedo, mientras que en la zona sur el ambiente resulta menos frío y el clima es más seco. De esta forma, un ejemplar que habite en la zona norte tendrá una textura más fuerte y densa de pelaje, mientras que uno de la zona sur tendrá el pelo más pobre, menos tupido y con menos subpelo.

 Antes                                                                                                                      Después

antes-lado

despues-lado

Al Bouvier de la zona norte lo cepillaremos una vez por semana, con la finalidad de arrastrar el máximo subpelo posible, ya que este nunca ha de crecer más que el pelo áspero y seco de cobertura. Esto no quiere decir que haya que eliminar todo el subpelo del animal, ya que este también ejerce una función protectora, sino simplemente evitar que sobrepase el pelo de cobertura. Utilizaremos para ello un cepillo en forma de rastrillo con dos o tres filas de dientes.

Los perros que viven en ambientes más cálidos suelen ser muy pobres de subpelo y en ellos el pelo de cobertura se muestra quebradizo, por lo que hemos de cepillarlo con menor frecuencia. Lo haremos aproximadamente una vez al mes con un peine de una sola fila de dientes, procurando no arrastrar excesivo subpelo y sin romper el pelo de cobertura. En ambos casos el cepillado lo efectuaremos en la dirección del pelo.

A la hora de arreglar a nuestro Bouvier hemos de tener en cuanta los siguientes puntos:

– La zona del cráneo y las orejas se debe recortar con unas tijeras de vaciar (o de dientes), dejando el pelo muy corto; aunque no es muy aconsejable, también podemos utilizar una máquina de cortar eléctrica. En cuanto a la parte interna del oído, debemos arrancar el pelo de dentro para que el conducto oricular aparezca despejado.

– En la cara, el flequillo ha de quedar largo, aunque hemos de procurar que las cejas no escondan los ojos. Y en lo que respecta a la barba, nunca hemos de cortarla, sino dejársela larga y bonita.

– El corte el pelo desde el cráneo hacia el cuello debemos hacerlo de forma escalonada.

El cuello y la espalda se recortan a tijera normal. Se dejarán unos seis centímetros de longitud, aunque cuando lleguemos a la grupa procederemos a rebajar el pelo hasta los tres centímetros.

– La cola estará bien recortada, y la parte trasera, bastante despejada.

– La parte inferior del perro se efectuará de tal modo que cause la impresión de que el animal está “metiendo vientre y sacando pecho”.

– Las patas las recortaremos creando forma tubular o recta, y los pies se redondearán para conseguir este efecto tubular. Cuidaremos especialmente de mantener las almohadillas de las pezuñas limpias de pelo con el fin de evitar molestos nudos que impedirán al perro andar con normalidad.

Si mantenemos a nuestro perro bien cepillado podremos aguantar perfectamente de tres a cuatro meses sin proceder a un arreglo general.

Evitaremos el lavado (salvo en casos muy excepcionales), ya que cepillando periódicamente al perro, lo mantendremos limpio. Debemos tener presente que el pelo de estos perros ha de ser áspero al tacto, seco, mate y ligeramente ondulado, aunque jamás lanoso ni rizado.

 Los bigotes y barbas serán abundantes, lo que dará al ejemplar aquella expresión tan típica de la raza. Por supuesto, no olvidaremos que estamos tratando con un perro rústico al que no es necesario acicalar como si se tratara de un caniche.

En los años que llevo como criadora he tenido el gran placer de poder arreglar con detalle a perros de diversas razas y todavía no he encontrado una que me llene más orgullo que un Bouvier bien arreglado. Son mis favoritos.

Conchita Valentí. (Criadora y Psicologa Canina).

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